La Axarquía crece… pero no en todas partes

14.12.2025

El nuevo censo del INE confirma una comarca cada vez más dividida: mientras los municipios mejor conectados ganan vecinos, el interior rural sigue perdiendo población año tras año 

La Axarquía sigue creciendo en conjunto, pero no lo hace de manera homogénea. Los últimos datos del Censo de Población y de la Estadística Continua de Población del INE, con referencia a diciembre de 2025, refuerzan una tendencia estructural: el aumento de habitantes se concentra en determinados municipios, mientras el interior rural mantiene un lento pero persistente proceso de despoblación y algunos pueblos logran, por ahora, mantenerse estables.

No es un fenómeno nuevo, pero los números ayudan a entender mejor hacia dónde se mueve la comarca.

Municipios que ganan población: crecimiento sostenido

En el grupo de municipios que más crecen se sitúan tanto localidades de la franja litoral como pueblos bien conectados del interior. Destacan Algarrobo, que suma casi 200 habitantes en un solo año (+2,9%), Cómpeta, con más de un centenar de nuevos vecinos (+2,9%), o Colmenar, que crece en torno a un 2,8%.

También presentan subidas relevantes Benamocarra (+78 habitantes, +2,5%), Almáchar (+37, +1,9%), Árchez (+28, +6,7%, uno de los mayores incrementos porcentuales), Canillas de Aceituno (+25, +1,4%) o Alcaucín (+22, +0,8%).

En estos municipios confluyen varios factores: accesibilidad, cierta oferta de vivienda, empleo ligado a servicios y un atractivo residencial que sigue captando población, tanto nacional como extranjera.

Municipios que pierden población: la despoblación que no se detiene

En el extremo contrario, los datos confirman que varios municipios pequeños del interior continúan perdiendo habitantes. Alfarnate pierde 9 vecinos en un año (-0,9%), Alfarnatejo 8 (-2,1%) y Salares registra el mayor descenso porcentual de la comarca, con una caída cercana al 4%.

También Sedella (-0,8%) y Riogordo, prácticamente estable pero en ligero retroceso, reflejan la dificultad para revertir una dinámica marcada por el envejecimiento, la baja natalidad y la salida de población joven.

Son pérdidas numéricamente pequeñas, pero constantes, que año tras año van adelgazando el censo y complicando el mantenimiento de servicios básicos.

Municipios que se mantienen: el difícil equilibrio

Entre ambos polos aparece un tercer grupo de municipios que resisten sin grandes variaciones. Localidades como Comares (+0,4%), Canillas de Albaida (+0,9%), El Borge (+1,1%) o Periana (prácticamente sin cambios) muestran una estabilidad frágil.

No crecen con fuerza, pero tampoco se vacían. En muchos casos, este equilibrio se sostiene gracias a una combinación de población local, cierta llegada de residentes foráneos y un nivel mínimo de servicios que frena la sangría demográfica.

Un patrón territorial claro

El mapa que dibuja el censo es inequívoco: crecen los municipios mejor comunicados y con mayor actividad económica; pierden población los más pequeños y aislados; se mantienen aquellos que logran un equilibrio precario. La Axarquía no se vacía en bloque, sino que concentra población en nodos muy concretos.

Esta evolución tiene efectos directos sobre el territorio. En los municipios que pierden población, el envejecimiento y la pérdida de servicios son el principal riesgo. En los que crecen, el reto está en la vivienda, las infraestructuras y la planificación urbana. Y en los que se mantienen, la gran incógnita es cuánto tiempo podrán seguir sosteniendo ese equilibrio.

El censo de 2025 no marca un punto de inflexión, pero sí confirma una realidad cada vez más evidente: la Axarquía avanza hacia una comarca de contrastes, donde el desafío no es solo crecer, sino hacerlo sin dejar atrás a una parte del territorio.